Hoy he pagado a alguien para que me recordara cuatro verdades.
La primera, que -al contrario de lo que siempre nos han enseñado- con esfuerzo no se consigue todo. Que a veces por mucho que te empeñes en tener/arreglar/recuperar algo, no va a poder ser. Que siempre debes intentarlo pero teniendo muy claro que no conseguirlo no debe ser motivo de frustración. La vida es así. A veces se gana, a veces se pierde.
La segunda, que ser paciente es el camino. Que la impaciencia te lleva a dar pasos en falso y a buscar lo que en realidad no quieres, por el simple hecho de tener algo YA.
La tercera, que no se puede engañar al cuerpo. Que cuando uno está mal puede intentar simular estar estupendamente -sonreír delante de los amigos, salir de fiesta, ir al gimnasio, decir lo feliz que se siente- pero que el cuerpo se le resienta es sólo cuestión de tiempo. Hay muchas enfermedades que son emociones mal drenadas. Se debe pasar el duelo.
La cuarta, que debo aprender a convivir con la ansiedad en lugar de luchar contra ella. La ansiedad está ahí para decirme algo. La ansiedad es mi cuerpo quejándose porque alguna cosa de mi vida no le gusta. No debo intentar acallarla, sino hacerle caso. Debo aprender a escucharla. Debo aprender a utilizarla como motor de cambio.
2 comentarios:
Si pagant et diuen coses que havies oblidat, és una bona inversió, no?
Si, sona lògic! Per coses més absurdes he pagat...!!!! Mua amore!
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